Encuestas y Redes Sociales, todos
manipulan
Daniel
Martínez Cunill
Twitter, veloz pero no representativo
A
falta de datos actualizados, calculo que las cuentas de Twitter en México, a marzo del 2012, rondan los seis
millones, de un total de más de 30 millones de internautas existentes en México.
(Ambas cifras aproximadas, en función de un estudio realizado por firma Mente
Digital hace un año).
Un dato interesante es que sólo la mitad de las cuentas suelen
estar activas y en su mayoría son las utilizadas por mujeres. En el 2011, el 52
por ciento de los usuarios de Twitter en México eran mujeres, en tanto que el
48 por ciento restante correspondía a los hombres, explicó entonces el director
de Mercadotecnia Interactiva de esa empresa, Guillermo Pérezbolde.
Señaló también que el incremento en el uso de las redes
sociales se da impulsado por el cada vez más extendido uso de los teléfonos
inteligentes. Yo agregaría que las campañas electorales y la visión utilitaria
de los partidos políticos han traído a las redes sociales un mayor número de
usuarios, reales o virtuales, pero que inflan la cifra de usuarios.
Para abordar la vertiente política del uso de Twitter
destaco que el Distrito Federal concentra 60 por ciento de los usuarios. Le
siguen las ciudades de Querétaro con 4.0 por ciento; León con 3.0; Puebla con
2.0; Tijuana y Veracruz con 1.0 por ciento, en cada caso, y el 1.0 por ciento
restante divido en otras ciudades.
Como en Twitter hay una marcada tendencia a hacer de la
mayoría relativa una verdad nacional absoluta, me interesa destacar que el DF -
de comprobado sello izquierdista - concentra más de la mitad de los llamados
tuiteros. Esto significa aproximadamente que, de unos tres millones de tuiteros
activos, cerca de un millón ochocientos mil están en la Capital del país.
Por estas razones es prudente que los seguidores de las distintas
candidaturas se cuiden mucho en extrapolar los resultados y tendencias en las
redes hasta convertirlas en una “opinión de mayoría”, ya que en realidad son
una muy pequeña expresión del universo
de los potenciales votantes en las próximas elecciones.
El caso de los adeptos de la
Izquierda electoral es el más preocupante porque desde Twitter buscan
contrarrestar las cifras y las tendencias de las diferentes encuestas que miden
el grado de popularidad de las cuatro candidaturas y donde su candidato ocupa
por el momento el tercer lugar. Resulta difícil persuadirlos que, aunque la
mayoría de los tuiteros puedan respaldar una frase de propaganda de AMLO hasta
convertirla en TT, ello está muy lejos de ser representativo de las verdaderas
tendencias electorales en México.
¿Cómo explicarle a un
partidario de López Obrador que un elevado porcentaje en Twitter está lejos de
expresar una realidad electoral? Difícil y compleja tarea porque median las
pasiones y las convicciones políticas que nublan la racionalidad y los números
y porcentajes no bastan. Si el 50 por ciento de los tuiteros del DF llegaran a
apoyar un Hastag a favor de AMLO estaríamos hablando de unas 900 mil personas.
Es decir nada muy representativo enfrentado a los votantes potenciales de la
Capital.
Según datos de Proceso, Peña Nieto cuenta con 466 mil 881 seguidores en
Twitter y Vázquez Mota, 378 mil 223. López Obrador, el más pasivo y el que menos seguidores tiene
de los tres, con 323 mil seis.
Sin embargo en el arranque de campaña de los candidatos presidenciales, Andrés
Manuel López Obrador, se mantuvo entre los Trending
Topic (TT) de Twitter durante la mayor parte de ese día con el hashtag
“#HoyYMañanaConAMLO. Esta etiqueta y la del candidato presidencial del PRI
#EPNContigohastalospinos, alcanzaron el primer lugar de los TT por momentos.
Del punto de la efectividad fue más hábil Peña Nieto, quien difundió sus
cinco “grandes compromisos” para cambiar a México: 1) Recuperar la paz y
libertad de los mexicanos; 2) Un México incluyente y sin pobreza; 3) Más
educación y de calidad para todos; 4) Crecer para generar más y mejores empleos
y 5) Recuperar el liderazgo y orgullo de México en el mundo”, escribió el twitter
del priista.
Por su parte AMLO se limitó a informar a través de su cuenta que se dirigía
a Macuspana, Tabasco a su primer acto de campaña y refirió que en la
conferencia de prensa mañanera que encabezó en la Ciudad de México había
recordado que “sólo el pueblo puede salvar al pueblo”.
En twitter aún hay mucho que
aprender.
¿Queda
todavía opinión pública?
Mucho se ha escrito sobre la
influencia que tienen en la ciudadanía los sondeos y las encuestas publicadas
en los medios de comunicación, en especial en los períodos electorales. Grandes
cadenas de Televisión, periódicos y otros medios se convierten por obra y
gracia de sus mediciones en representantes de la “opinión pública” y oráculo de
los resultados.
No escapa a nadie que las
tendencias y resultados se convierten en distorsionadores del carácter
democrático de las elecciones al bombardear a los votantes con “vencedores” de
encuestas. Pero responder calificando a los encuestadores como vendidos, o descalificando
sus encuestas porque están “cuchareadas” es muy primitivo y poco conducente.
Sobre el tema de las encuestas el
sociólogo John Zaller estableció cuatro reglas: Recepción y
conocimiento, Aceptación, Disponibilidad y Respuesta. Trataré de usar esas categorías para desarrollar la idea.
1.- Recepción y
Conocimiento.
No todos los mexicanos se
interesan por los mismos temas ni todos otorgan la misma importancia a la
política. Esto es vital en una encuesta porque mientras más conozcamos de los
partidos y candidatos tenemos opinión más formada y en esa medida somos menos
manipulables. A la inversa, los ciudadanos que no se interesan mucho en la
política son susceptibles de manipulación a la hora de contestar.
Si se nos pregunta por lo que
conocemos mejor seguramente tendremos una
idea muy precisa de lo que opinamos. Por ejemplo, si se pregunta ¿Cuál es el
principal problema de México?, seguramente la Seguridad va ser lo más
mencionado. Pero si a la misma persona le preguntan ¿Cuál es el problema que más
le inquieta a Ud?, es muy probable que las dificultades económicas y el empleo
ocuparán el primer lugar.
Si en estos tiempos de Felipe
de Jesús le preguntan a un mexicano promedio ¿Cree Ud. que Calderón ha logrado
bajar la violencia? Seguro que la mayoría va a decir que no. Y si a reglón
seguido le preguntan ¿Votaría Ud. por la candidata del PAN o preferiría otro
candidato? La gran mayoría se inclinará por otro candidato. La tercera pregunta
es obvia, ¿de A o B cuál cree Ud. que puede darle mayor seguridad?
2. Aceptación.
Según la segunda variable de
Zaller, los encuestados tienden a rechazar ciertas opiniones si creen que van
en contra de su ideología.
En este caso lo esencial es
la forma en que se formula la pregunta. Si preguntan ¿Está Ud. de acuerdo con
negociar con el Narco? La gran mayoría de los encuestados van a decir que no.
Pero si les preguntan ¿Con tal de conseguir la paz en México se vale negociar
con el Narco? Seguro que muchos de los encuestados responderán a favor.
Si se eligen ciudades
fronterizas del norte del país para este tipo de consultas y luego se hacen
preguntas que asocien la seguridad al pasado donde “estas cosas no pasaban”, es
muy probable que los resultados nuevamente se inclinen por determinada
candidatura identificada con lo conocido.
3. Disponibilidad.
Las opiniones dominantes o
más extendidas en México son “Antes estábamos mejor”, “Había más comida y chamba”
o bien “Antes el Narco no mataba inocentes”, y estas certezas, aunque no sean
demostrables, influyen sobre las respuestas de los encuestados.
Así entonces, bastará
combinar las preferencias y disponibilidad del universo a encuestar con una
batería de preguntas que deriven de la opinión dominante para manipular los
resultados.
4. Respuesta.
Por último, si los
encuestados reciben varias opciones sobre un tema, escogen como respuesta el
punto medio o el más cercano a sus planteamientos ideológicos.
En esta parte es donde la
Televisión y los grandes medios de comunicación tienen las mejores opciones
para “crear” respuestas, ya que mediante diversos recursos pareciera que
ofrecen alternativas pero en realidad acotan el espacio y van induciendo al
elector a la elección que de antemano seleccionaron.
Mientras más sesgada sea la
propuesta de los medios, menos elementos tendrán los ciudadanos para formarse
una opinión propia y la tendencia natural será optar por aquellas que
reiteradamente les fueron presentadas como las más idóneas para gobernar.
Ni las encuestas están
cuchareadas ni la televisión miente. Lo que sucede es que aumentó la
manipulación porque al ciudadano elector no se le permitió tener visiones
alternativas de la realidad. La lucha contra este fenómeno pasa por reglamentar
de otra manera las campañas electorales y regular mucho más aún el uso de los
tiempos en los medios de comunicación.
No se le puede faltar el
respeto a la ciudadanía, que lucha por la democracia, a nombre del respeto a
los medios, que manipulan la libertad de
expresión.
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