sábado, 7 de abril de 2012


Encuestas y Redes Sociales, todos manipulan

Daniel Martínez Cunill

Twitter, veloz pero no representativo

A falta de datos actualizados, calculo que las cuentas de Twitter en México, a marzo del 2012, rondan los seis millones, de un total de más de 30 millones de internautas existentes en México. (Ambas cifras aproximadas, en función de un estudio realizado por firma Mente Digital hace un año).

Un dato interesante es que sólo la mitad de las cuentas suelen estar activas y en su mayoría son las utilizadas por mujeres. En el 2011, el 52 por ciento de los usuarios de Twitter en México eran mujeres, en tanto que el 48 por ciento restante correspondía a los hombres, explicó entonces el director de Mercadotecnia Interactiva de esa empresa, Guillermo Pérezbolde.

Señaló también que el incremento en el uso de las redes sociales se da impulsado por el cada vez más extendido uso de los teléfonos inteligentes. Yo agregaría que las campañas electorales y la visión utilitaria de los partidos políticos han traído a las redes sociales un mayor número de usuarios, reales o virtuales, pero que inflan la cifra de usuarios.

Para abordar la vertiente política del uso de Twitter destaco que el Distrito Federal concentra 60 por ciento de los usuarios. Le siguen las ciudades de Querétaro con 4.0 por ciento; León con 3.0; Puebla con 2.0; Tijuana y Veracruz con 1.0 por ciento, en cada caso, y el 1.0 por ciento restante divido en otras ciudades.

Como en Twitter hay una marcada tendencia a hacer de la mayoría relativa una verdad nacional absoluta, me interesa destacar que el DF - de comprobado sello izquierdista - concentra más de la mitad de los llamados tuiteros. Esto significa aproximadamente que, de unos tres millones de tuiteros activos, cerca de un millón ochocientos mil están en la Capital del país.

Por estas razones es prudente que los seguidores de las distintas candidaturas se cuiden mucho en extrapolar los resultados y tendencias en las redes hasta convertirlas en una “opinión de mayoría”, ya que en realidad son una muy  pequeña expresión del universo de los potenciales votantes en las próximas elecciones.

El caso de los adeptos de la Izquierda electoral es el más preocupante porque desde Twitter buscan contrarrestar las cifras y las tendencias de las diferentes encuestas que miden el grado de popularidad de las cuatro candidaturas y donde su candidato ocupa por el momento el tercer lugar. Resulta difícil persuadirlos que, aunque la mayoría de los tuiteros puedan respaldar una frase de propaganda de AMLO hasta convertirla en TT, ello está muy lejos de ser representativo de las verdaderas tendencias electorales en México.

¿Cómo explicarle a un partidario de López Obrador que un elevado porcentaje en Twitter está lejos de expresar una realidad electoral? Difícil y compleja tarea porque median las pasiones y las convicciones políticas que nublan la racionalidad y los números y porcentajes no bastan. Si el 50 por ciento de los tuiteros del DF llegaran a apoyar un Hastag a favor de AMLO estaríamos hablando de unas 900 mil personas. Es decir nada muy representativo enfrentado a los votantes potenciales de la Capital.

Según datos de Proceso, Peña Nieto cuenta con 466 mil 881 seguidores en Twitter y Vázquez Mota, 378 mil 223. López Obrador,  el más pasivo y el que menos seguidores tiene de los tres, con 323 mil seis.

Sin embargo en el arranque de campaña de los candidatos presidenciales, Andrés Manuel López Obrador, se mantuvo entre los Trending Topic (TT) de Twitter durante la mayor parte de ese día con el hashtag “#HoyYMañanaConAMLO. Esta etiqueta y la del candidato presidencial del PRI #EPNContigohastalospinos, alcanzaron el primer lugar de los TT por momentos.

Del punto de la efectividad fue más hábil Peña Nieto, quien difundió sus cinco “grandes compromisos” para cambiar a México: 1) Recuperar la paz y libertad de los mexicanos; 2) Un México incluyente y sin pobreza; 3) Más educación y de calidad para todos; 4) Crecer para generar más y mejores empleos y 5) Recuperar el liderazgo y orgullo de México en el mundo”, escribió el twitter del priista.

Por su parte AMLO se limitó a informar a través de su cuenta que se dirigía a Macuspana, Tabasco a su primer acto de campaña y refirió que en la conferencia de prensa mañanera que encabezó en la Ciudad de México había recordado que “sólo el pueblo puede salvar al pueblo”.

En twitter aún hay mucho que aprender.

¿Queda todavía opinión pública?

Mucho se ha escrito sobre la influencia que tienen en la ciudadanía los sondeos y las encuestas publicadas en los medios de comunicación, en especial en los períodos electorales. Grandes cadenas de Televisión, periódicos y otros medios se convierten por obra y gracia de sus mediciones en representantes de la “opinión pública” y oráculo de los resultados.

No escapa a nadie que las tendencias y resultados se convierten en distorsionadores del carácter democrático de las elecciones al bombardear a los votantes con “vencedores” de encuestas. Pero responder calificando a los encuestadores como vendidos, o descalificando sus encuestas porque están “cuchareadas” es muy primitivo y poco conducente.

Sobre el tema de las encuestas el sociólogo John Zaller estableció cuatro reglas: Recepción y conocimiento, Aceptación, Disponibilidad y Respuesta. Trataré de usar esas categorías para desarrollar la idea.

1.- Recepción y Conocimiento.

No todos los mexicanos se interesan por los mismos temas ni todos otorgan la misma importancia a la política. Esto es vital en una encuesta porque mientras más conozcamos de los partidos y candidatos tenemos opinión más formada y en esa medida somos menos manipulables. A la inversa, los ciudadanos que no se interesan mucho en la política son susceptibles de manipulación a la hora de contestar.

Si se nos pregunta por lo que conocemos mejor  seguramente tendremos una idea muy precisa de lo que opinamos. Por ejemplo, si se pregunta ¿Cuál es el principal problema de México?, seguramente la Seguridad va ser lo más mencionado. Pero si a la misma persona le preguntan ¿Cuál es el problema que más le inquieta a Ud?, es muy probable que las dificultades económicas y el empleo ocuparán el primer lugar.

Si en estos tiempos de Felipe de Jesús le preguntan a un mexicano promedio ¿Cree Ud. que Calderón ha logrado bajar la violencia? Seguro que la mayoría va a decir que no. Y si a reglón seguido le preguntan ¿Votaría Ud. por la candidata del PAN o preferiría otro candidato? La gran mayoría se inclinará por otro candidato. La tercera pregunta es obvia, ¿de A o B cuál cree Ud. que puede darle mayor seguridad?

2. Aceptación.

Según la segunda variable de Zaller, los encuestados tienden a rechazar ciertas opiniones si creen que van en contra de su ideología.

En este caso lo esencial es la forma en que se formula la pregunta. Si preguntan ¿Está Ud. de acuerdo con negociar con el Narco? La gran mayoría de los encuestados van a decir que no. Pero si les preguntan ¿Con tal de conseguir la paz en México se vale negociar con el Narco? Seguro que muchos de los encuestados responderán a favor.

Si se eligen ciudades fronterizas del norte del país para este tipo de consultas y luego se hacen preguntas que asocien la seguridad al pasado donde “estas cosas no pasaban”, es muy probable que los resultados nuevamente se inclinen por determinada candidatura identificada con lo conocido.

3. Disponibilidad.

Las opiniones dominantes o más extendidas en México son “Antes estábamos mejor”, “Había más comida y chamba” o bien “Antes el Narco no mataba inocentes”, y estas certezas, aunque no sean demostrables, influyen sobre las respuestas de los encuestados.

Así entonces, bastará combinar las preferencias y disponibilidad del universo a encuestar con una batería de preguntas que deriven de la opinión dominante para manipular los resultados.

4. Respuesta.

Por último, si los encuestados reciben varias opciones sobre un tema, escogen como respuesta el punto medio o el más cercano a sus planteamientos ideológicos.

En esta parte es donde la Televisión y los grandes medios de comunicación tienen las mejores opciones para “crear” respuestas, ya que mediante diversos recursos pareciera que ofrecen alternativas pero en realidad acotan el espacio y van induciendo al elector a la elección que de antemano seleccionaron.

Mientras más sesgada sea la propuesta de los medios, menos elementos tendrán los ciudadanos para formarse una opinión propia y la tendencia natural será optar por aquellas que reiteradamente les fueron presentadas como las más idóneas para gobernar.

Ni las encuestas están cuchareadas ni la televisión miente. Lo que sucede es que aumentó la manipulación porque al ciudadano elector no se le permitió tener visiones alternativas de la realidad. La lucha contra este fenómeno pasa por reglamentar de otra manera las campañas electorales y regular mucho más aún el uso de los tiempos en los medios de comunicación.

No se le puede faltar el respeto a la ciudadanía, que lucha por la democracia, a nombre del respeto a los medios,  que manipulan la libertad de expresión.


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